Por qué se están acabando las abejas y qué podemos hacer para salvarlas


Las abejas están en peligro de extinción, y aunque las especies mieleras todavía no llegan a tal extremo, su cantidad ha disminuido terriblemente en los últimos diez años. Por eso, Hotel Real de Minas San Miguel de Allende junto con nuestra propiedad hermana Tierra y Amor te contamos todo lo que necesitas saber para comprender por qué las abejas se están acabando y qué podemos hacer para rescatarlas.


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Entérate por qué están peligro las abejas y cómo ayudarlas

La abeja y el humano: relación milenaria

Los humanos hemos aprovechado a las abejas durante 11,000 años. La evidencia más temprana que tenemos sobre apicultura data del año 9,000 antes de nuestra era, y se trata de una pintura rupestre que hallada en “la cueva de la araña”, a las afueras de la ciudad española de Valencia, que figura una forma humana en un árbol extrayendo miel de una colmena.

Se cree que los egipcios desarrollaron las primeras técnicas de apicultura, las que fueron adaptadas por otros pueblos de África, así como babilonios y griegos, aprovechando distintos materiales como troncos huecos, carrizo o palma. Durante la Edad Media, la apicultura tomó la forma de actividad económica primordial que hasta la fecha conserva, dado que la cera resultaba muy estimada en la producción de velas para los rituales religiosos, además de que la miel fue el único endulzante conocido en Asia y Europa durante siglos.

En 1538, los españoles trajeron las primeras colonias de la abeja común (apis mellifera) al continente americano. Cabe destacar que en nuestro continente ya existía una familia endémica de abeja mielera, la melipona, que se caracteriza por no poseer aguijón. Las meliponas se extienden desde Tamaulipas hasta La Patagonia, e incluso la especie yucateca era reverenciada como sagrada por los mayas. A pesar de que su miel es más nutritiva que la de la abeja euroasiática, cada colmena produce un kilo y medio de miel por año en promedio, en contraste con los cerca de 30 kilos que las colonias de apis mellifera tiene como rendimiento.

La explotación moderna de las coloniales de abejas a gran escala comenzó a mediados del siglo XIX, cuando el estadounidense Lorenzo Langstroth creó la colmena de paneles móviles. Aunque recientemente se ha descubierto evidencia de que los antiguos griegos llegaron a utilizar un sistema semejante.

Hoy día, se estima que el 80% de la producción alimentario depende de la polinización que llevan a cabo las abejas. Esto representa del 5% al 25% de la economía de los países, según estimaciones de Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.


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Extracción de miel en una pintura rupestre

Factores de riesgo para las abejas

Desde hace una década, las poblaciones de abejas alrededor del mundo han disminuido de manera drástica. Estos son los factores que provocan esta tragedia ecológica:


a) Síndrome de colapso de colmenas: Se trata de un fenómeno en el que las abejas obreras de una colonia apícola desaparecen casi de la noche a la mañana. Aunque las incidencias de este misterioso caso se han reducido en los últimos cinco años, sigue siendo un problema que contribuye a la disminución de las poblaciones de abejas, y que los científicos aún no comprenden con claridad.


b) Monocultivos: Hasta hace unos setenta años, las granjas se caracterizaban por cosechar una variedad de vegetales con una cercanía considerable entre cultivos. Sin embargo, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la industrialización del campo dio paso a extensos campos de un solo tipo de grano o vegetal. Esto ha provocado que las abejas sean incapaces de obtener todos los nutrientes que necesitan para mantenerse fuertes, y ha coadyuvado a su disminución.


c) Contaminación: Los científicos creen que los pesticidas y los ruidos artificiales hacen que las abejas se desorienten, al no poder identificar precisamente el olor de las flores y el sonido de su enjambre, por lo que se pierden y mueren.


d) Parásitos: Varroa destructor es un ácaro que crece en las colmenas y ataca a las abejas, prendiéndose de estas para sorber sus fluidos vitales. Si bien Varroa era un parásito endémico de las abejas asiáticas, el contacto entre colmenas de diferentes especies de abejas mieleras provocó que este se extendiera a todo el mundo.


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Colmena de abejas en un panel prefabricado para su explotación

¿Qué podemos hacer para ayudar a las abejas?

Como individuos y consumidores, existe un número limitado pero importante de acciones que podemos llevar a cabo para ayudar a reestablecer el número de abejas en el mundo:


a) Plantar flores en tu jardín.

b) No arrancar los dientes de león y otras hierbas.

c) Evitar usar pesticidas químicos.

d) Adquirir miel y otros derivados de las abejas de fuentes de producción responsables (¡como Tierra y Amor!)

e) Pon una colmena en tu patio o jardín.


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Juntos podemos salvar a las abejas

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